Rumores
Ahora resulta, que gracias a la ola de violencia y sus leyendas urbanas, las relaciones personales “cariñosas” se terminaron en Reynosa.
Por aquello de la violencia, los levantones, los rumores, las historias… ya no me quieren visitar, que porque de noche todos los gatos son pardos… demonios o me cambio de trabajo o me quedare solterona porque teniendo mi horario la vida se termina en Reynosa…



